Los hermanos Chérif y Said Kouachi, identificados por la policía como los presuntos autores del ataque terrorista contra Charlie Hebdo el miércoles en París, estaban siendo vigilados y controlados por la policía, según ha informado esta mañana el primer ministro, Manuel Valls, a la cadena RTL. Valls señaló que los dos eran “conocidos” y “vigilados”, como otros cientos de sospechosos, pero que “no existe el riesgo cero”. El primer ministro señaló que varias personas –siete, según la policía- han sido ya detenidas en relación con las investigaciones por el atentado. Más de 3.000 policías siguen la pista de los Kouachi, mientras un tercer joven relacionado inicialmente con el atentado, que ha costado la vida a 12 personas, se entregó esta madrugada a la policía, que no ha presentado cargos concretos contra él.
El tercer hombre buscado por la policía, Hamyd Mourad, de 18 años, se entregó en la noche del miércoles al jueves en una comisaría de Charleville-Mezéres, a 230 kilómetros al noroeste de París. Murad, según la policía, es cuñado de uno de los hermanos Kouachi. Su foto no ha fue distribuida por las fuerzas de seguridad.
Conocidos de la policía Una agente de policía ha sido herida en el sur de París cuando ha sido disparada por un individuo con un Kalashnikov tras un accidente. No está claro si tiene que ver con la investigación del atentado de ayer.
Chérif Kouachi, de 32 años, alias Abu Issen, estaba en el punto de mira de la policía desde que en 2008 fue condenado a tres años de prisión por pertenecer a una célula de captación de presuntos yihadistas. Tanto él como su hermano Said, de 34, nacieron en Francia. Más de 3.000 policías los buscan desde el mediodía del miércoles dentro de la mayor operación antiterrorista lanzada en las últimas décadas en el país. En la noche del miércoles al jueves, la principal operación policial de búsqueda se desarrolló en Reims.
El Ministerio del Interior ha informado de que su identificación fue posible porque los autores del atentado en Charlie Hebdo dejaron un documento de identidad a nombre de uno de los hermanos en el interior del coche en el que huyeron. La policía difundió en la madrugada de este jueves carteles con las fotografías de ambos sospechosos, solicitó la colaboración ciudadana y precisó que ambos hombres están "armados y son peligrosos".
Mientras, el Ministerio del Interior ha informado este jueves que seguirán siendo reforzadas las medidas de seguridad en París y en las principales ciudades francesas. En la capital francesa, este jueves se incorporarán otros 400 policías y militares para reforzar la vigilancia en centros públicos, estaciones y edificios turísticos.
El presidente François Hollande tiene previsto recibir este jueves a Nicolas Sarkozy, presidente del principal partido de la oposición, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), con el fin de coordinar actos de condolencia y protesta por el atentado que ha conmocionado a Francia y al mundo entero.
Los presuntos autores del atentado, uno de los más graves de la historia de Francia, entraron este miércoles en la sede del semanario vestidos de negro, encapuchados, armados con fusiles kaláshnikov y al grito de "Alahu akbar" ("Alá es grande"), según confirmó en una declaración a la prensa el fiscal de París, François Molins.
Tras el atentado, el Gobierno francés elevó al máximo el nivel de alerta antiterrorista -denominado “alerta atentado”- y desplegó 3.000 policías en busca de los terroristas. A la vez, fueron reforzadas las medidas de protección en medios de comunicación e incluso se retrasaron las salidas de los colegios para evitar riesgos.
El terror se apoderó de Francia con este bárbaro ataque contra el corazón de los valores de la República y de Occidente en general. Entre los muertos está el director de la publicación, Stéphane Charbonnier, conocido como Charb.Otros cuatro heridos se debaten entre la vida y la muerte. El ataque, no reivindicado durante la jornada por ninguna organización, se produce después de que Francia y los franceses hayan sido señalados como objetivos por los principales movimientos yihadistas. Charlie Hebdo, todo un símbolo emblemático de la libertad de prensa en Europa, recibía continuas amenazas desde que en 2006 publicó caricaturas de Mahoma. El ataque originó una ola de condenas e indignación en todo el mundo.
Los atacantes penetraron en la sede de la revista, situada en el bulevar Richard Lenoir, en el distrito 11, poco después de las 11 de la mañana. Una hora antes, había comenzado en la segunda planta la habitual reunión semanal del equipo directivo, lo que indica que, muy probablemente, los terroristas tenían información de las actividades de la revista. Los atacantes, con fusiles kaláshnikov, recorrieron las dependencias durante diez minutos mientras disparaban a redactores y empleados a muy escasa distancia, según fuentes policiales.
La mayoría de víctimas estaban en la sala de reuniones. El fiscal de París, François Molins, señaló a última hora de la tarde que fueron al menos dos los terroristas que penetraron en el edificio. El ministro del Interior, Bernard Cazenueve, afirmó que los atacantes dispararon varias ráfagas contra sus víctimas mientras decían que era “una venganza” en nombre de Mahoma.
Los terroristas realizaron una treintena en disparos. Decenas de empleados se refugiaron en la terraza del edificio, mientras escuchaban aterrorizados las detonaciones. En la revista se encontraban unos 60 dibujantes, periodistas y empleados.
Además del director, entre las víctimas mortales se encuentran otros tres destacados dibujantes de la publicación: Bernard Verlhac, conocido como Tignous, de 57 años; Jean Cabut, que firmaba comoCabu, de 76, y Georges Wolinski, de 80 años. También murió asesinado Bernard Maris, prestigioso economista, periodista y habitual colaborador de la revista.
En su huida, y de nuevo al grito de “Alahu al akbar”, los terroristas dispararon y remataron en el suelo a un policía que había acudido al lugar. Su vehículo recibió 15 impactos de bala en el cristal delantero. Un segundo agente, el encargado de proteger al director de Charlie Hebdo, había sido igualmente asesinado poco antes en la segunda planta del edificio. Al menos dos de los terroristas huyeron a bordo de un pequeño Citroën 1 de color negro en el que habían llegado. Fue abandonado poco después a escasa distancia, en el distrito 19, tras haber chocado con otro vehículo. Los terroristas reanudaron la huida en otro coche que robaron.
El presidente François Hollande, que se desplazó a la sede de la revista, calificó lo ocurrido de “acto excepcional de barbarie”. “Sabíamos que estábamos amenazados, y lo estamos porque somos un país de libertad”, señaló Hollande, quien convocó a mediodía una reunión extraordinaria de su Gobierno. “Ninguna barbarie terrorista podrá con la libertad”, señaló. Por la noche, y en un solemne mensaje al país, anunció para hoy una jornada de duelo nacional y calificó a los fallecidos de “héroes muertos por la libertad”.
A media tarde, se registraron manifestaciones de protesta en un centenar de localidades del país con la participación de decenas de miles de personas. Muchas de ellas con pancartas con la frase “Je suis Charlie”.
También el expresidente Nicolas Sarkozy pidió “un frente unido contra la barbarie” ante este ataque “al corazón de Francia”. Marine Le Pen, la líder del ultraderechista e islamófobo Frente Nacional, optó por definir lo ocurrido "por su nombre": "Un atentado terrorista cometido en nombre del islamismo radical". Un producto, añadió Le Pen, de "una guerra no declarada" que enfrenta a los franceses con "una ideología mortífera". El FN, al que las encuestas sitúan como el partido con más apoyos en Francia, se caracteriza por su islamofobia y por su exigencia de expulsar a los imanes radicales o privar de la nacionalidad francesa a quienes se sumen a los grupos yihadistas.
Las principales organizaciones musulmanas de Francia, donde más de cinco millones de personas practican esa religión, condenaron con firmeza el atentado. “Es un acto bárbaro de extrema gravedad y un ataque contra la democracia y la libertad de prensa”, señaló el Consejo Francés de Culto Musulmán.
Antoine Basbous, director del Observatorio de los Países Árabes, con sede en París, comentó por teléfono que el atentado, “una carnicería”, es “un ataque contra los valores de Occidente”. Para Basbous, Francia, como otros países occidentales, debe tomar conciencia de que asistimos a “una guerra en varios territorios, incluido el francés”.
Desde hace meses, el Gobierno ha lanzado diversas alertas antiterroristas. El 20 de diciembre se concretó la amenaza. Un hombre originario de Burundi entró en la comisaría cerca de Tours y, al grito de “Alá es el más grande”, hirió con un cuchillo a una policía. Otro agente disparó al atacante, que murió minutos después.
Francia es también el país europeo que más combatientes aporta a las filas del Estado Islámico. Al menos 1.400 y, según la policía, 300 han regresado a Francia, lo que constituye una potencial amenaza. En 2012, Mohamed Merah, combatiente en Afganistán y Pakistán, asesinó a siete franceses, incluidos tres escolares judíos, en las ciudades de Montauban y Toulouse. El año pasado, Mehdi Nemmouche, que había estado en Siria, regresó a Francia y mató después a cuatro personas en el museo judío de Bruselas.
Tras el atentado de ayer, el Gobierno se ha mostrado prudente al señalar una pista concreta sobre la autoría, pero Interior considera que la del islamismo radical es “la opción probable”.
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; text-decoration: none; outline: 0px;">Una de las mujeres yihadistas detenidas el pasado diciembre en Melilla
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Están entrenados y tienen experiencia en combate real
; line-height: 21.75px; text-align: left;">Los investigadores consideran que en España existe un alto nivel de amenaza, ya que se ha podido constatar que varias de las 70 personas que en su día partieron desde nuestro país a zonas yihadistas han retornado al territorio español. Esas personas, en su mayoría hombres pero también hay algunas mujeres, no solo han recibido formación militar y religiosa, que ha radicalizado aún más sus posturas ideológicas, sino que han adquirido experiencia en combate real, lo que aumenta su capacidad destructiva y les convierte en una amenaza para sus países de origen.
Más de 70 españoles se desplazaron a Siria
; line-height: 21.75px; text-align: left;">Los agentes de la lucha antiterrorista tienen constancia de que más de 70 personas con nacionalidad española o residentes en nuestro país se han desplazado a Siria en los últimos tres años para combatir desde el Califato Terrorista al régimen de Al Assad. Se ha podido constatar que 17 han fallecido, 36 siguen en Siria y ocho han retornado a España, pero fuentes de la lucha antiterrorista creen que el verdadero número de retornados se elevaría a diez y que más de la mitad estarían en cárceles de España o Marruecos. Se sabe que en Ceuta y Melilla residen algunos miembros del Califato Terrorista.
Ocho operaciones especiales contra la yihad
; line-height: 21.75px; text-align: left;">Desde el año 2013, se han llevado a cabo ocho operaciones policiales en España contra las redes de reclutamiento y envío de yihadistas a zonas en conflicto. La mayor parte de estas operaciones se han realizado en Ceuta y Melilla, donde se puso de manifiesto la relación entre las redes de reclutamiento que operaban en estas dos cuidades con las de las localidades marroquíes de su entorno. De hecho, las células de Ceuta y Melilla dependían de estructuras superiores con base en Tetuán, Tánger, Castillejos y Nador. No obstante, también ha habido casos en Barcelona, Madrid y Valencia.
Dominan las redes sociales y las nuevas tecnologías
; line-height: 21.75px; text-align: left;">Los investigadores de la lucha contra el terrorismo destacan el dominio de internet por parte del terrorismo yihadista, que utiliza las redes sociales para radicalizar, captar y reclutar a sus seguidores. En concreto, el Califato Terrorista reconduce a sus seguidores hacia el uso de Twitter o alternativas a Facebook y Youtube como Friendica, ya que éstas son objeto de cierres continuos y sistemáticos. Buscan aplicaciones que se puedan utilizar en móviles y tabletas. Se sospecha que el Califato Terrorista está desarrollando sus propias aplicaciones de mensajería instantánea.
La cercanía de Marruecos eleva la alerta en España
; line-height: 21.75px; text-align: left;">La proximidad con Marruecos eleva el nivel de amenaza en nuestro país, ya que se calcula que más de 1.500 marroquíes están combatiendo en el conflicto sirio. Cuando estos yihadistas regresen, podrían beneficiarse de la cercanía con España para cometer sus actos terroristas, dada la relativa permeabilidad de la frontera hispano-marroquí, la persistencia de estructuras yihadistas en Ceuta y Melilla y en el norte de Marruecos, y la elevada presencia de inmigrantes marroquíes en España, con zonas de elevada concentración, lo que podría dificultar su detección.
Medio millar de yihadistas han retornado a Europa
; line-height: 21.75px; text-align: left;">Se calcula que unos 3.000 individuos europeos se han desplazado a Siria para alistarse en el Califato Terrorista. La mayoría son alemanes (782), seguidos de Francia (245). La presencia de tantos occidentales en la zona de combate permite seleccionar potenciales agentes y entrenarles para que cometan atentados terroristas en sus países de origen. También existe el riesgo de que intercambien su documentación con otros combatientes o utilicen la de fallecidos para perpetrar atentados. Se estima que más de medio millar de combatientes europeos han regresado a sus países.
Periódico ABC
Occidente pone a Internet en el punto de mira de su lucha contra el terrorismo yihadista
Francia anuncia medidas "excepcionales" con controles de la red. Cameron plantea en Reino Unido bloquear Whatsapp y tener nuevas competencias para espiar comunicaciones privadas. Obama se pone la ciberseguridad
MADRID.- Internet vuelve al centro de la diana. Tras los atentados que han sacudido Francia, la respuesta institucional de varios países europeos se ha centrado en la red y en el uso de plataformas que puedan servir de propaganda. Bajo el eufemístico anuncio de plantear medidas "excepcionales", gobiernos como el francés o el de Reino Unido ya han avisado de su intención de darse más competencias para aumentar los controles sobre las comunicaciones privadas de los ciudadanos y de sus actividades online.
Uno de los primeros fue David Cameron. El primer ministro británico, con el pretexto de prevenir el terrorismo, informó de que planea dotar a los servicios secretos y las fuerzas de seguridad de su país de nuevos poderes para espiar y facilitar el acceso a los intercambios de mensajes entre usuarios. Esta medida afectaría a sistemas como las aplicaciones de mensajería instantánea y chatWhatsApp, Telegram, iMessage o FaceTime.
Cameron pretende que los sistemas de comunicación no puedan negar al Gobierno el acceso a su sistema
El líder conservador aseveró que, si gana las elecciones del próximo mayo con mayoría suficiente, promulgará una ley que, entre otras cosas, plantea bloquear todos los sistemas de comunicación que encripten los mensajes y que no se pueda negar el acceso a las autoridades siempre que haya una orden firmada por Interior. Para Cameron es imprescindible tener acceso a las comunicaciones, a los datos de quién, cómo, cuándo, dónde y a quién, y, sobre todo, al contenido.
"Estos datos vitales son cruciales no solo para combatir el terrorismo, sino también para encontrar a desaparecidos e investigar asesinatos", afirmó el premier. La última iniciativa del Partido Conservador en esta materia, la Ley de Datos de las Comunicaciones, fue tumbada ante la falta de apoyo del socio de Gobierno de Cameron, el Partido Liberal Demócrata.
Primeras condenas en Francia
En Francia, el primer ministro galo, Manuel Valls, también dejó claro durante su discurso en la Asamblea Nacional de este martes que el nuevo paquete de medidas contra el terrorismo hará especial hincapié en internet y las redes sociales. A juicio de Valls, la red está siendo "utilizada más que nunca para el alistamiento, la puesta en contacto y la adquisición de técnicas que permiten pasar a la acción".
Los titulares de Interior, Justicia y Defensa franceses disponen ahora de ocho días para elaborar las primeras propuestas. "Francia está en guerra contra el terrorismo, el yihadismo y el islamismo radical, pero no contra una religión. No está en guerra contra el islam ni los musulmanes. Protegerá, como siempre lo ha hecho, a todos sus conciudadanos: a los que creen y a los que no", indicó Valls.
"Si debemos restringir la libertad individual de algunos, tendremos que hacerlo", defiende el presidente del grupo parlamentario de la UMP
Lo cierto es que las autoridades francesas ya han impuesto las primeras condenas por apología del terrorismo en Internet tras los ataques de la semana pasada. Un joven de 27 años fue condenado a un año de cárcel por publicar en Facebook fotos y frases de apoyo a los yihadistas de París.
"Si debemos restringir la libertad individual de algunos, tendremos que hacerlo", había apuntado en el Congreso Christian Jacob, presidente del grupo parlamentario de la conservadora Unión por un Movimiento Popular, el principal partido de la oposición. "Una situación excepcional debe ser seguida de medidas excepcionales, pero digo con la misma fuerza que nunca de medidas de excepción que contravengan el principio del derecho y de los valores", añadió Valls.
La ciberseguridad de Obama
Con sus nuevas medidas, Francia y Reino Unido se han colocado en la misma estela que Estados Unidos, donde este martes Barack Obama promovió una serie de reformas sobre seguridad en Internet tras los recientes ataques contra Sony y el Pentágono, este último obra, supuestamente, del Estado Islámico. El presidente estadounidense evidenció que la ciberseguridad será una de sus prioridades legislativas en la relación con el nuevo Congreso de mayoría republicana en ambas cámaras que se instaló la semana pasada en el Capitolio.
El mandatario propuso aprobar una ley que"aliente" al sector privado a "compartir información" sobre amenazas cibernéticas con el Gobierno, en particular con el Centro Nacional de Ciberseguridad e Integración de Comunicaciones (NCCIC), que a su vez compartiría esos datos con otras agencias federales. Lo que las empresas entregarían a la Administración serían "direcciones IP, información sobre 'routers' y datos sobre fechas y horas", pero no el "contenido" de los mensajes, según un alto funcionario estadounidense.
La propuesta de Obama es una versión renovada de una propuesta de ley de 2011 que no prosperó. Esta vez, la Casa Blanca confía en encontrar espacio para el consenso en un Congreso liderado por los republicanos, que han expresado también su alarma por los recientes ciberataques. La iniciativa, no obstante, ha recibido una fría acogida en organizaciones de defensa de la privacidad como Electronic Frontier Foundation, que consideró "innecesaria" la reforma, pidió fortalecer los mecanismos ya existentes de intercambio de información entre Gobierno y sector privado y advirtió que las medidas anunciadas supondrán una transferencia masiva de datos personales.
Controles de DNI y registro de pasajeros de aerolíneas
Además de los controles en Internet, Valls también apuntó la intención del Gobierno francés de ampliar al conjunto del territorio un programa piloto en dos prisiones de la región parisina, por el que detenidos radicalizados son agrupados y aislados del resto de presos en un mismo ala de la prisión. También se contempla crear un fichero de condenados por terrorismo o integrantes de grupos de combate que les obligue a declarar su domicilio y someterse a controles regulares.
Asimismo, el controvertido registro de datos de pasajeros de aerolíneas, "PNR", herramienta bloqueada en el trámite parlamentario europeo, estará operativo en Francia a partir de septiembre, añadió Valls. El primer ministro galo hizo en este sentido un llamamiento "solemne" a la Eurocámara para que también lo apruebe.
Por su parte, el Gobierno alemán tiene previsto aprobar una reforma legal que permitirá retirar el carné de identidad a nacionales islamistas radicalizados que se estime que tratan de viajar al extranjero para combatir junto a grupos yihadistas. La iniciativa contempla la cancelación de los DNI para controlar e impedir el posible regreso de los integristas.
El Consejo de Ministros también sacará adelante otros dos proyectos a partir de los cuales la financiación del terrorismopasará a convertirse en delito penal específico, una categoría nueva que incluye la recogida de donaciones para sufragar los viajes de yihadistas.
De igual forma, podrán ser procesados por la Justicia no sólo quienes regresen a Alemania tras combatir con integristas, sino también aquellos que quieran abandonar el país para participar en actos terroristas en el extranjero. Este último punto incluye la asistencia a campos de entrenamiento de terroristas.
El pasado septiembre, el departamento de Interior del paísprohibió con efectos inmediatos las actividades del Estado Islámico, lo que convirtió en delito la exhibición de sus símbolos y distintivos, la recogida de fondos para la organización yihadista o el proselitismo en internet
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